Blue Prince, un juego sin precedentes
No todos los días inicias un videojuego y te das cuenta de que ni siquiera puedes describir su género. Blue Prince, que llega el 10 de abril a Xbox Series X|S, PC y estará disponible el mismo día de su lanzamiento con Game Pass, es un juego que desafía toda categorización. Por una parte, es un puzle en primera persona, un juego de estrategia con construcción de mazos, tiene toques de roguelite y en parte misterio narrativo… y, sin embargo, ninguna de esas etiquetas describe con exactitud lo que Dogubomb ha creado aquí.
En Blue Prince jugarás como Simon, quien acaba de heredar una mansión de 45 habitaciones llamada Mount Holly… o lo hará, si es que logra encontrar la habitación secreta número 46, que parece imposible de ubicar. Por si fuera poco, Mount Holly es una mansión mágica. Cada día su plano cambia por completo, y tu tarea será reconstruirla una y otra vez, haciendo que cada intento por encontrar esa habitación secreta sea un desafío completamente nuevo.

Si eso suena un poco confuso, es totalmente intencional. Blue Prince prescinde casi por completo de tutoriales tradicionales, y en su lugar deja pistas y consejos en las propias habitaciones que irás recorriendo.
Al principio, deberás lanzarte al núcleo del juego: el sistema de selección de habitaciones. Cada vez que abras una puerta, obtendrás tres posibles habitaciones extraídas al azar de un conjunto más amplio. Algunas son más raras que otras, otras solo aparecen en ciertas condiciones, pero casi todas contienen algo para recolectar, un puzle por resolver o un efecto que impactará directamente tu recorrido actual.
Encuentra llaves (para abrir puertas cerradas o cofres con artículos especiales), gemas (para obtener habitaciones más raras), monedas (útiles en habitaciones con tiendas), además de un sinfín de objetos que te otorgarán habilidades especiales. Desde una pala para desenterrar objetos hasta una llave inglesa que cambia permanentemente la probabilidad de aparición de ciertos tipos de habitación.

Tu objetivo principal es llegar a la Antecámara, una habitación al final de la mansión que podría contener la clave para encontrar la famosa habitación 46. De cualquier manera, en el camino hay muchos otros misterios que resolver. Aquí es donde Blue Prince rompe con todas las expectativas.
Algunas habitaciones contienen pistas para puzles que están en otras habitaciones (más vale que tomes notas, porque podrías no volver a verlas pronto), otras deben conectarse físicamente entre sí, y algunas tienen efectos que transforman el mapa completo de Mount Holly. Tras varias horas de juego, resolver uno de estos enigmas se siente como pocas cosas en los videojuegos: requiere conocer a fondo las habitaciones disponibles y notar cómo un detalle insignificante puede ser la clave en otra parte del mapa.
En las primeras partidas, la aleatoriedad puede resultar frustrante: no solo necesitas sacar la habitación correcta, sino tener los recursos o ítems necesarios para resolver el puzle. Pero con el tiempo descubrirás formas de manipular el sistema, romper las reglas del juego a tu favor e incluso desbloquear mejoras permanentes.

Mientras más te adentres, más cosas encontrarás. Existen tipos de habitaciones que es mejor no mencionar para no arruinarte el momento en que las descubras. Horas después de haber empezado, sigo teniendo notas garabateadas en mi libreta con misterios que aún no resuelvo o puzles cuya existencia ni siquiera puedo confirmar… solo tengo la intuición de que algo que encontré es importante.
Esa es justamente la magia de la extraña alquimia de géneros de Blue Prince: el hecho de que no pueda encasillarse fácilmente es lo que lo hace tan fascinante. Siempre hay algo más por descubrir, siempre te obliga a intuir qué podría ser relevante y siempre logra sorprenderte cuando por fin haces un nuevo hallazgo. ¡No hay nada igual!
Blue Prince se lanzará el 10 de abril para Xbox Series X|S y Windows PC, y estará disponible el mismo día de su lanzamiento con Game Pass. Además, gracias a Xbox Play Anywhere, podrás jugarlo en consola, PC y la nube, con progreso y propiedad compartida entre plataformas.